miércoles, 9 de octubre de 2013

Había un Vez... Quien regala un Cuento

Cuando La Tejedora comenzó a tejer por encargo, cada día lo hacía para una persona extraordinaria, pequeña, mediana o grande, y por mil motivos diferentes, todos buenos si no mejores. Según qué casos, usaba lana de un tipo u otro, y la forma y tamaño también eran diferentes cada vez.
 
Mientras tejía para aquellos destinatarios especiales, La Tejedora pensaba: "debe de ser gente estupenda, de ésa que merece la pena conocer y tener en el círculo de amigos, personas que suman en vez de restar".
 
Por eso, cada vez que terminaba un pedido, La Tejedora se preguntaba impaciente si a esa persona extraordinaria, pequeña, mediana o grande, le gustaría el cuento recién tejido a su medida.
 
Un día La Tejedora recibió un mensaje, escueto sólo en apariencia: "mil gracias por contribuir a nuestra sonrisa". Lo mandaba una entrañable abuela que acababa de recibir un cuento que días después regalaría a su pequeña nieta. 

"Mil gracias por contribuir a nuestra sonrisa". En ese momento La Tejedora pareció despertar y entonces dirigió su foco hacia quienes encargan un cuento para hacer feliz a alguien. 
 
Y así redescubrió al marido que un día quiso sorprender a su mujer, a la profesora que tuvo un detalle especial con sus alumnos, a quien quiso leer en la boda de su hermano, al sacerdote que buscaba la sonrisa de una niña... y a la que encargó un cuento para su socia recién operada de cáncer. Recordó a los tíos, a los padres, a los abuelos, a los nietos y a los mejores amigos, a todos los que habían llamado a la puerta de su taller para que La Tejedora tejiera algo especial para alguien. Se acordó del tiempo y el esfuerzo que todos dedicaban, y desempolvó algunas de las dedicatorias impresas para siempre en su memoria. Y comprobó que nada de todo eso se puede comprar con dinero.
 
Tras aquel despertar, La Tejedora pensó en aquellas personas, pequeñas, medianas o grandes, que merece la pena conocer y tener en el círculo de amigos, porque suman y no restan... en aquellas personas extraordinarias que regalan un cuento personalizado a un ser querido.
 
La entrada de hoy va por todas ellas.